Imaginemos que la sociedad llega a un estado avanzado de degeneración y lo que hoy se conoce y se trata de maltrato, violencia de género o de sexo pasa a ser una práctica habitual. Que sea así no significa que estemos de acuerdo, claro que no, como que hoy no estamos de acuerdo con muchos hábitos con los que convivimos. Seguramente sea el tema de queja de blogs, tertulias y charlas de bar.
Sería curioso que un grupo de mujeres que se sientan a tomar un te en el descanso del trabajo y una de ellas tuviese un morado en la cara, otra un cicatriz en proceso de curación y la otra con una cara aún intacta. La conversación sería algo así:
-Jo, pues ayer mi marido me pego una leche que me quede incosciente dos horas - Dice una.
-Mira yo hija, que tengo aún la marca de la correa en la cara. - Contesta la otra.
-Pues yo acabo de empezar con un chico, ¿debo preocuparme? - Muy tímida ella.
-Nada, nada hija, ya verás, nosotras no te vamos a amargar la relación. - Dicen sus compañeras para tranquilizarla.
El caso es que el hecho de los maltratos poco a poco se iría asentando, he incluso se le podría atribuir la gran excusa de que la crisis que nos afecta hace que los hombres estén más nerviosos y tengan que desahogarse de alguna forma. “En breve, cuando la situación mejore ya no habrán más palos y viviremos en un mundo mejor” diría la Ministra de Igualdad e incluso el Sr. Presidente.
Iriamos por las calles y solo veríamos rasguños, morados, cicatrices, tiritas o vendas en las caras de las mujeres y ya no nos asombraría. Lo aceptariamos.
Una mujer conoce a un hombre y en su primera cita se declaran amor para toda la vida pero él le deja claro que para que la relación funcione él tiene derecho a maltratarla. Ella acepta pues no tiene elección ya que el amor y la compñía es algo muy necesario y tiene que elegir entre él o nada. Y nadie quiere nunca nada. Él le dice que o acepta las condiciones o busca a otra. Obviamente ella no pondrá todo de su parte y no estará nada motivada.
Esto sería en un mundo de ficción pero si esta pequeña pesadilla la trasladamos a la situación actual del empleo y sueldos quiza tendría una pequeña similitud.
Hoy en día las condiciones de contratación son aterradoras en cuanto a legalidad y moralidad de contratos y pagas. Los sueldos han bajado para todos, incluso para los que tienen estudios y no son nada justos. En los bares se hablan de las malas condiciones de cada uno en su respectivo puesto.
- A mi me pagan 800 euros y soy Licenciado.
- Pues a mi me lo pagan en dos pagas y la mitad de la plantilla lleva 3 meses sin cobrar.
-Yo he entrado nuevo, ¿debo asustarme?.
- Nada, tranquilo que ya verás lo que te espera, a ver si por ser el nuevo te tratan mejor.
¿Les suena?
Ahora ya los mileuristas que antes tanta pena daban ya son nuestros héroes. Un sueldo de 1000€ hace unos años era una barbarie, solo pasaba con algunos en algunos sitios pero hoy en día sigue siendo igual, solo que al revés. ¿Dónde pagan 1000€, dónde? Preguntan muchos con ilusión.
Si empezamos un nuevo trabajo el jefe nos dice que nos va a pagar lo mínimo y que “es lo que hay”. Si no lo aceptas, hay muchos esperando en la puerta para decir que si. Y tragamos, callamos y, a veces, lloramos. El Ministro de economía dice que todo se arreglará y que en breve, viviremos en un mundo mejor. A este discurso se une el Sr. Presidente.
Habrá un momento en el que vayamos por la calle y nos acostumbremos ver gente que cobra mucho menos de lo que se merece un trabajador en un país del cual presumimos. Y cuando la cosa mejore, si es que mejora, a lo mejor la gente se a acostumbrado a pagar y cobrar lo minimo, a dar ostías y recibirlas y ya sea díficil cambiarlo.
Con esto jamás compararia una cosa con la otra. No es mi intención. Pero toda situación tiene su grado de “pesadilla”
Tal y como está la cosa, el empleo, los parados, los despidos, la recompensa salarial, las condiciones de contratos, la intimidación empresarial, etc… No me gustaría ser mecánico de aviones porque ,con la motivación de los empleados, creanme, que ninguno llegaría a su destino. Lamentablemente.